EL GRITO DEL SILENCIO -Jorge Rachid- El peronismo como conciencia colectiva...

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Los acontecimientos son sorprendentes cuando nuestra conexión con la realidad está debilitada. Cuando esa realidad forma parte de la vida cotidiana de cualquier compatriota y es compartida en su vivencia por la política, el escenario se abre a la comprensión y el análisis.

Los procesos sociales y políticos están compuestos de múltiples complejidades, que si son visualizadas desde una mirada binaria del bien-mal, blanco-negro, superior-inferior, peronismo-antiperonismo lleva a un resultado estrecho de análisis la realidad, que sólo logra responder a nuestras propias inquietudes, pero no originan respuestas que emocionen y generen esperanzas.

Claro que es fácil con el diario del lunes hacer un análisis como éste, pero cuando se viene anunciando un divorcio con la realidad por parte del accionar político, se puede autocrítica mediante, por no haber podido torcer esa situación, ni desde lo individual, ni desde lo colectivo, corregir ese escenario. Todos los análisis fueron posibilistas, es decir buscando los caminos más cortos, menos arriesgados, prudentes y especuladores sobre el desarrollo de la política del peronismo. Error de debilidad doctrinaria.

Es que el peronismo no es una herramienta de construcción partidaria, menos aún sectorial, es la expresión de una construcción de una conciencia colectiva concepción y acción peronista tenían como objetivo cambiar la realidad, no acompañarla. El sólo hecho de gestionar conlleva al fortalecimiento de los factores de poder real, que son los verdaderos responsables de mantener de rehenes al conjunto de los argentinos, en función de sus intereses concentrados.

La entrega de soberanía con la deuda y el FMI, el debilitamiento de las herramientas soberanas que son las que se necesitan para reconstruir la Patria y que ha sido mancillada por una corriente dominante. Tanto cultural como económica e institucional y que ha denigrado la democracia como expresión del pueblo argentino, para cooptarla a los fines de intereses concentrados, tanto nacionales como internacional, han mellado el ser nacional.

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Esa expresión de rechazo electoral a la medianía de una situación prolongada de inercia, que impide concretar o proyectar caminos de vida propios y de sus hijos, que además sufre en lo económico la pérdida de valor de sus salario o ingresos habituales, opta por recorrer aquello que es disrruptivo, destructivo del orden establecido, aunque sea a lugares antitéticos con su propia realidad, porque necesita sacudir una realidad que lo agobia.

Sin dudas ese camino es peligroso, porque no es a cualquier precio social la necesidad de cambiar el sistema, menos aún sin un norte patriótico que demuestre la construcción de un modelo nuevo, ese que anhelamos los peronistas, pero algunos lo plantean bajo un paraguas de dependencia colonial, que siempre brinda abrigo aunque precario, sometiendo al pueblo a la situación opresor-oprimido.

Otros planteamos desde el peronismo, modificar el escenario desde lo estructural, que fortalezca desde los constitucional, los ejes de justicia social, distribución de la riqueza, eliminando las posiciones monopólicas en todos sus aspectos, materiales, alimentarios y de la economía real, como de servicios públicos y derechos, con poder popular constituyente. Ese camino es posible con sólo construir la política junto al pueblo, desde un pensamiento nacional y una práctica que demuestre esos objetivos.

No intento hacer un análisis desde un punto de vista neutro, porque en el marco internacional de una geopolítica, en pleno parto de la historia, tan importante como el llamado “descubrimiento” que dio origen a la Modernidad, según la visión eurocéntrica, colonial y dominante que se prolonga a nuestros días, no tomar posición es inaceptable.

El mundo ha cambiado girando hacia una realidad siempre ocultada por la asfixia mediática “occidental y cristiana” y su soporte económico, que ha doblegado la voluntad de los pueblos latinoamericanos. El UNASUR fue la respuesta liberadora hace dos décadas, por lo cual fue atacada por EEUU y sus aliados, logrando destruirla por quienes hoy proponen el cambio, para consolidar la entrega.

Es que el peronismo debe ser la expresión acabada de la Matria Patria Grande, que nunca debió dejar de ser, convencido que de ocupar ese lugar geopolítico, no sólo integraremos las Argentina al mundo multipolar, sino que esa acción será liberadora de las cadenas de la dependencia, que pretende ajustar el mundo unipolar, proponiendo una región sometida como propia, diseñando un nuevo Puerto Rico bajo su dependencia.

Esa discusión plena, con un análisis profundo que se inicie desde lo geopolítico, parece lejano a estos tiempos electorales agitados y convulsos, pero son necesarios para recuperar las fuerzas militantes necesarias para cargar de utopías, sueños y esperanzas las mochilas del pueblo argentino, lejos de una militancia endogámica, que ha hecho del canibalismo interno su principal accionar.

La contradicción Patria o Colonia la resuelve el Pueblo, con nosotros o sin nosotros y dependerá de la capacidad de los argentinos defenderla.
JORGE RACHID
CABA, 17 de agosto de 2023
EN HOMENAJE AL GENERAL SAN MARTÍN

BIBLIOTECA
Hugo Fernández Panconi: La Melga y la estrella Apuntes sobre la dependencia simbólica
Norberto Galasso: Seamos libres lo demás no importa nada Ed. Colihue
Norberto Ceresole-Carlos Mastrorili: Peronismo Teoría e Historia Ed.CEIS


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