CRIMEN DE LUCAS GONZÁLEZ: Hoy en Barracas hicieron la reconstrucción de los hechos Estuvieron presentes el fiscal Gómez Barbella, dos de los amigos de la víctima, los tres oficiales imputados, junto a sus defensores, y la querella.

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Tras dictarse la prisión preventiva del inspector mayor, el oficial mayor y el oficial de la Brigada 6 de la Comisaría Vecinal 4D de la Policía de la Ciudad dispuesta por el juez Martín Del Viso, hoy martes 7 por la mañana, el fiscal Leonel Gómez Barbella, participó en la reconstrucción del hecho ocurrido el pasado 17 de noviembre, en el barrio porteño de Barracas, que culminó con la muerte del futbolista Lucas González.

La diligencia –que había comenzado la semana pasada, pero debió suspenderse por un planteo de la defensa- contó además con la presencia de dos de los amigos de la víctima -que estaban con él al momento del hecho- y sus padres; el abogado de la querella que representa a la familia González; y los tres imputados junto a sus defensores. También estuvieron presentes el comisario, un principal y dos oficiales la Comisaría Vecinal 4D de la Policía de la Ciudad; y el comisario y subcomisario de la División Sumarios y Brigadas de la Comuna 4 de la Policía de la Ciudad, investigados por privación ilegal de la libertad y encubrimiento.

Reconstrucción

La diligencia comenzó cerca de las 9 de la mañana, en la intersección de las calles Luna e Iriarte, a pocos metros del club donde Lucas jugaba. Así, se reconstruyó el trayecto que hizo el Volkswagen Surán donde viajaban los chicos y el momento en que empezó a ser seguido por los policías de la Brigada, que circulaban en un Nissan Tiida.

Tras ello el operativo –del que participaron más de 100 oficiales de la Policía Federal Argentina- se trasladó a la intersección de las avenidas Iriarte y Vélez Sarsfield, donde se reconstruyó el momento en que los chicos fueron interceptados y se produjeron los disparos que culminaron con la muerte de Lucas, y el recorrido final hasta la intersección de las calles Perdriel y Alvarado, donde los chicos fueron finalmente detenidos y esposados, en el marco de un procedimiento fraguado.

Procesamientos

El viernes, el fiscal Gómez Barbella había solicitado el procesamiento con prisión preventiva de los tres imputados. Ayer, el juez Del Viso coincidió en lo sustancial con el pedido del representante del Ministerio Público Fiscal y procesó con prisión preventiva a los tres policías por los delitos de “homicidio doblemente agravado por haber mediado alevosía y por haber sido cometido por miembros de las fuerzas policiales abusando de sus funciones (en perjuicio de quien en vida fuera Lucas González) en concurso ideal con la tentativa de homicidio agravado por idénticos incisos” respecto de los otros tres adolescentes” y como coautores de falsedad ideológica y privación ilegal de la libertad. También trabó embargos sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 1.800.000 de pesos cada uno.

En su fallo, el juez marcó: «la hipótesis acusatoria ensayada por el Titular de la acción pública encuentra total correlato en las pruebas obrantes en el sumario. En contraposición, las versiones introducidas por los acusados allí se agotan y no se ven respaldadas en lo sustancial en ninguno de los elementos probatorios acercados hasta el momento y por ende no alcanzan a conmover ni mínimamente el cuadro cargoso recabado” y agregó que “que las pruebas recabadas han acreditado que no existían sospechas ‘razonables y suficientes’ como para que el personal policial iniciara y continuara con el seguimiento del vehículo donde viajaban los adolescentes”.

Asimismo, tuvo por acreditado que «la persecución iniciada por los encartados no solo continuó por la línea de la arbitrariedad, sino que a esta altura corresponde dar entidad a la teoría del caso ensayada por el Ministerio Público Fiscal en cuanto a su total irracionalidad e ilegalidad. El personal policial sin motivos suficientes como ya dijéramos y afirmáramos y sin realizar ningún tipo de acto previo (léase impartir la voz de alto, identificarse como personal policial, efectuar un ‘sirenazo’ o exhibir placas identificatorias) tomó la decisión de sobrepasar el vehículo de las víctimas y cruzarlo impidiéndoles el paso. Posteriormente a ello, reitero, sin ningún tipo de dato objetivo que les permitiera inferir que su vida peligraba, optaron por descender del vehículo con el arma en mano en inmediata condición de uso, a plena luz del día en una zona poblada de la Ciudad de Buenos Aires y en el medio de una avenida. Pero como si esto fuera poco, no solo sin contar con absolutamente ningún dato objetivo, sino sin que su vida corriera riesgo, tal como se verá a continuación, atentaron contra la vida de quienes circulaban a bordo de ese rodado y culminaron triste y lamentablemente con la vida de un adolescente de tan solo 17 años de edad”.

Por otra parte, el juez Del Viso destacó: “a juzgar por la impronta de los impactos de bala, su altura y recorrido, puede concluirse que los integrantes de la Brigada 6 de la División Sumarios y Brigadas de Prevención de la Comuna N°4 de la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no dispararon a los fines de persuadir una posible agresión, sino que lo hicieron directamente contra los adolescentes sin que estos pudieran defenderse». Sostuvo entonces que como consecuencia directa de esa «incesante ráfaga de disparos», se ocasionó «la lamentable muerte de Lucas González ya referida mientras que no concretaron idéntico desenlace fatal” respecto de sus los otros tres chicos. Agregó que la actitud de los imputados no terminó “con la injustificable balacera propinada luego de la arbitraria, irracional e ilegal persecución», sino que «urdieron una trama tendiente a tergiversar los hechos, en principio con éxito habida cuenta que los adolescentes fueron privados de su libertad a resultas de las falsedades volcadas en el legajo. Incluso, se habría plantado la réplica de un arma para intentar dar cobijo legal a su ataque.».

”No puedo dejar de mencionar que frente a las particularidades del caso y encontrándose aún en curso medidas de prueba pendientes, la privación de la libertad de los imputados deviene necesaria para evitar que pudieran, aún más, entorpecer el cauce de la investigación, en tanto no es posible desatender que sus lazos y conexiones podrían influir en el resultado de las pericias en marcha y las medidas que deben materializarse”, señaló el juez Del Viso, al disponer la prisión preventiva de los investigados.

El hecho

En la mañana del 17 de noviembre, Lucas y tres amigos salieron del entrenamiento en el club de fútbol Barracas Central, y se subieron al Volkswagen Surán del padre de uno de ellos, para volver al barrio San Eduardo, de la localidad bonaerense de Florencio Varela, donde vivían.

Tras detenerse en un kiosco, comenzaron a ser perseguidos por un Nissan Tiida, en el que circulaban el inspector mayor, el oficial mayor y el oficial de la Brigada 6 de la Comisaría Vecinal 4D de la Policía de la Ciudad, que realizaban tareas de campo, en la intersección de las avenidas Iriarte y Vélez Sarsfield, en el marco de una investigación de la Unidad Fiscal Especializada en la Investigación de Delitos Vinculados con Estupefacientes (UFEIDE) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires.

Por su parte, los efectivos policiales informaron al servicio de comunicaciones policiales, que perseguían un automóvil con “cuatro masculinos menores, con apariencia menores, jóvenes”, refirieron “que estaban armados”, y les cruzaron el Nissan Tiida para detenerlos. Como el automóvil de la brigada no tenía ninguna identificación ni los policías vestían chalecos ni uniformes policiales, los chicos pensaron que podían ser ladrones y quisieron escapar, pero fue entonces cuando los efectivos policiales dispararon contra el Volkswagen Suran.

El joven de 17 años, que viajaba en el asiento del acompañante, recibió 2 disparos, uno de ellos en la cabeza. A raíz de ellos fue trasladado al Hospital General de Agudos “José María Penna” -donde permaneció con custodia policial-, pero luego lo llevaron al Hospital El Cruce, de Florencio Varela, donde falleció al día siguiente por la tarde. Sus tres amigos fueron detenidos -ilegalmente- tras el hecho, pero el juez de Menores dispuso sus sobreseimientos, tras determinar que no habían incurrido en ningún delito, como habían señalado los policías inicialmente.

Tres días después del hecho, los policías investigados fueron detenidos cuando llegaban a la Comisaría donde trabajaban. Posteriormente, también se apresó a un comisario, un principal y dos oficiales la Comisaría Vecinal 4D de la Policía de la Ciudad; y al comisario y al subcomisario de la División Sumarios y Brigadas de la Comuna 4 de la Policía de la Ciudad, por su responsabilidad en los hechos que transcurrieron tras la interceptación de los chicos.

Fuente MPF Ministerio Público Fiscal


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