Asesinatos en la investigación por el cuerpo de Perón Juez, comisario y testigos. Los crímenes politicos no investigados.

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Dr. JAIME FAR SUAU IN MEMORIAM
22/11/1988

Corría Fines del mes de junio de 1987. El cadáver de Perón había aparecido en su morada, el panteón de su padre Tomás Perón en la Chacarita, profanado y cercenadas sus manos. El juez Jaime Far Suau, debió tener la horrenda y lastimosa tarea (el era Peronista), de presenciar la apertura del ataúd y comenzar con las instrucciones. Ese día lloró.

En mayo de 1988, necesitaba ir a Madrid a entrevistarse con la Ex Presidente María Estela de Perón, la esposa del General cuyo cuerpo profanado. El Estado les negó presupuesto y debió costear el viaje de su bolsillo. El ex Presidente Alfonsín, incluso, llegó a decir que no podía disponer dinero del Ejecutivo para asuntos judiciales por configurar ello malversación.
No obstante, el juez viajó. La Señora de Perón, le confió en esa oportunidad al juez, que Vicente Saadi era enemigo de Perón y que él sabía demasiado sobre lo acaecido. Citado Saadi, le dijo al juez «pregúntenle al monje negro» (El ministro del interior de Alfonsín, Enrique «Coti» Nosiglia). En Casa de Gobierno, el juez y Nosiglia se encuentran. Nosiglia «le pide encontrar una salida». Le preguntó cómo quedaría este hecho, «hasta dónde llegarían las responsabilidades. Far Suau, citando a Perón, le dijo: «dentro de la ley todo, fuera de la ley nada». Nosiglia le dice que se podía llegar a un acuerdo «de modo que hasta aparezcan las manos». Por ende sabía donde estaban. Far Suau indignado le dice: «esta reunión no tiene más sentido entonces». Se levantó y se fue. Un día como hoy, 22 de noviembre de 1988, hace 31 años, Far Suau viajaba a ver a su hijo a Bariloche y sufrió un extraño accidente jamás investigado. Su auto se incendió. Pero el tanque de Nafta estaba intacto y arrojado a 10 metros del vehículo. Los primeros peritos hablaron de una bomba. Pero nunca se investigó ni se mandó a investigar. Al día siguiente, encuentran violada la caja fuerte de Far Suau, que contenían los expedientes sobre las manos. Obviamente ya no estaban. Un mes más tarde, el comisario Zunino recibía un balazo en la cabeza. El comisario Pirker, moría en su despacho extrañamente. Su caja fuerte también fue abierta y robado su contenido. Un sepulturero de la Chacarita, y una señora que le llevaba flores al General a su tumba diariamente, y que vieron y denunciaron «movimientos» en el panteón, fueron asesinados.

A 31 años de la muerte de Far Suau, no olvidamos. Como cristianos y plagiando a Isabel Perón, «que Dios los perdone». A nosotros nos cuesta tal entereza. Justicia por todos los impunemente asesinados. Lamentablemente se cumplió el mandato del premier inglés Winston Churchill: «La caída del tirano Perón es el evento más importante después del triunfo de los aliados en la segunda guerra mundial y no se le dará tregua ni cuartel ni en vida, Y NI AUN DESPUÉS DE MUERTO» (Cámara de los Comunes – 1956).

Juez, Jaime Far Suau. No olvidamos el ejemplo magistral de tu imparcialidad e independencia. Y pedimos sobre todo, justicia para el Juez Jaime Far Suau.

FUENTE: REDES SOCIALES


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