MESSI DEMOSTRÓ QUE GRABOIS, PÉRSICO Y BELLIVONI MIENTEN Y EXTORSIONAN El otro lado de la pelota en Argentina.-

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Hace unas horas los administradores de la pobreza, le decían al país -por sus medios o redes sociales- que Argentina moría de hambre, los planes potenciar y otros beneficios eran un parche en tanta desesperación del pueblo que padece hambre, miseria y pobreza extrema.

Y llegó el campeonato mundial de fútbol, con la sinceridad de un grupo de jugadores muy jóvenes que acompañaron a la estrella mundial, Lionel Messi y lograron coronarse campeones del mundo. La sorpresa, por una cuestión “mágica”, fue ver que la desesperación por la pobreza extrema y el hambre del país; desaparecieron.

Quedaron al descubierto absoluto, los administradores de la miseria, las mismas caras que destruyen y administran fraudulentamente al país fueron expuestas por un Pueblo que salió a la calle a festejar el logro máximo del fútbol; el campeonato mundial.

Se pudo observar un Pueblo movilizado en un país que vive con muchos problemas de diferencias y miserias personales por quienes buscan satisfacer sus intereses privados con políticas de mentiras y fraudes, pero aún sin otro 17 de Octubre, salieron libres a gritar muchas broncas y pasiones.

No hubo punteros de movimientos sociales tomando asistencia a los que marchan, ni punteras controlando con planillas a las convocadas con la amenaza de dar de baja sus beneficios o planes sociales, la vergüenza extrema de los partidos políticos y organizaciones, ocultaron sus banderas y pasacalles.

No hubo hambre visible, se vio un país muy sano y gozando de buena salud, no hubo desesperación de pobreza extrema y sí se vió con claridad extrema que no hubo caras de cabecillas de grupos que extorsionan a Argentina. Ningún político de organizaciones o partidos, pudo salir a la calle a festejar con el Pueblo pues no les fue favorable el escenario.

Se espera con mucha ansiedad, pasado los festejos de la Copa Mundial de fútbol, vuelvan a salir  algunos políticos -usuarios permanentes de medios monopólicos- pues sería la peor y mayor vergüenza para ellos, hablar del Pueblo, en virtud que no se los vió entre los millones y millones de argentinos y con seguridad, de hacerlo, el propio Pueblo; no los hubiera aceptado.

La gran mayoría de políticos y cabecillas de organizaciones, festejaron en sus residencias personales, rodeados de lujos y pantallas de alta tecnología que compraron con plata ilegal.

Atravesamos muchos inconvenientes económicos y nuestras cuentas no cierran a fin de mes como quisiéramos en cada familia argentina, pero quedó muy claro y en evidencia que si hay pobreza extrema es mínima y se lucha contra ese flagelo en todo el país. Cómo así también, quedó demasiado claro que no se muere en Argentina por hambre, que existen casos muy individualizados y se trabaja para combatir la terrible situación de algunas familias argentinas.

No defendemos, ni aprovechamos la coyuntura deportiva para montarnos en políticas baratas de prensa con pautas oficiales, simplemente nuestro medio expresa la verdad que nadie se atreve a gritar.

El mal argentino, lo conocemos. La Copa del Mundo trajo un regalo extra para el país, la transparencia de mostrar quiénes son los que someten y quiénes resistimos, viviendo bajo esa extorsión.

Muy pronto, atravesaremos otro proceso electoral 2023 que nos dará la oportunidad de votar y elegir a nuestros representantes, con la absoluta claridad de conocer a quienes no debemos entregar nuestro voto.

Basta de cabecillas y profesionales del delito , basta de medios de prensa comprados para destruir con contenidos diarios publicitarios que forman e imponen opinión de conflicto permanente entre argentinos.

Basta de administradores de la pobreza que se enriquecieron con el sacrificio del pueblo, basta de políticos que viven engañando y estafando a la Argentina.

Gracias al fútbol argentino, gracias a un grupo de muchachos muy jóvenes que pusieron su corazón en la competencia mundial, podemos ver con felicidad total que somos un pueblo digno de quitarnos de encima aquello que nos hace daño y nos mantiene bajo amenazas, extorsiones y amedrentamientos, con la cabeza baja.

Somos libres de a salir a la calle con la frente en alto porque somos pueblo y somos mayoría.


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