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LA MUERTE DE GRISELDA BLANCO ES UN CRIMEN POLITICO

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Desde la Red de Periodistas de la Provincia de Corrientes advierten sobre las persecuciones a la prensa en esa provincia.

El asesinato de la periodista Griselda Blanco de Curuzú Cuatiá Corrientes, el pasado sábado 20 de mayo, viene dejando traslucir que, al olfato popular, es muy difícil engañarlo.

Las primeras noticias hablaban de suicidio, una teoría que duró pocas horas y que no pudo ser sostenida socialmente. Ahora está en vilo la ex pareja de la comunicadora, para la cual algunos medios levantaron la noticia que “se lo vio ingresar a la vivienda de Griselda a la madrugada por medio de cámaras de las inmediaciones”. Lo cierto es que la numerosa marcha reclamando JUSTICIA realizada este lunes 22 de mayo se dirigió justamente a dos lugares donde Griselda había apuntado sus observaciones y críticas:
El Hospital Público (lugar donde falleciera por una posible mala praxis su amiga Débora Serrano) y la Comisaria Departamental donde su jefe, el comisario Nicolás Romero había sido altamente cuestionado por Griselda ya que está involucrado en el delito de acoso sexual contra una subalterna.

Claramente, estos dos puntos afectan y salpican al gobierno provincial de Gustavo Valdés en temas tales como Seguridad y Salud Pública. Desde este lugar no descartemos ninguna hipótesis, pero a la vez ,q está claro que la población relaciona el asesinato de Griselda con las críticas que ella hacía a instituciones del Estado Provincial y que no se radicaban solamente en el ámbito de su localidad, sino que se extendía a situaciones que pasaban en otros lugares como Mercedes y Monte Caseros con otros funcionarios en la provincia de Corrientes.

En el marco de este contexto es que pretendemos señalar algunas situaciones que han llamado la atención de forma espontánea:

La primera es la que, el Gobernador Valdes haya suspendido su visita a la localidad de Curuzú por motivos de su campaña electoral. ¿No hubiera sido acaso el momento de ponerse al frente de la situación y exigir el esclarecimiento de los hechos, dar el acompañamiento a la población y saludar a los familiares de Griselda?.
Valdés hizo todo lo contrario, decidió visitar otras localidades.

En cambio, su propio Ministro de Seguridad estuvo en Curuzú Cuatiá y, por distintos medios, dijo contundentemente que “encontraron cabello en la mano de la víctima”.

¿Es que acaso, la tarea de un Ministro, es la de anoticiar a la población de los procedimientos investigativos que lleva adelante la Justicia?.

_ ¿Cuánto hay de claridad y de entorpecimiento en dar a conocer los resultados de una autopsia que lo hace un equipo de médicos forenses que pertenecen al poder judicial?.

… Sin embargo, la propia Justicia en manos de la fiscal que lleva la causa, no se ha expedido, y son esas maniobras políticas de los funcionarios las que justamente motivaban a Griselda para opinar, cuestionar y criticar por sus redes sociales.

Sabemos que, con más de 20 años de gobiernos conservadores, la provincia tiene funcionarios capaces para construir, hacer o deshacer cualquier tipo de acto que no salpique a sus menesterosas instituciones. Pueden inventar hechos y amordazar a la prensa, pero lo que les resulta muy difícil de controlar, es la conciencia movilizada de su población, y hoy en Curuzú gritaban justicia frente al Hospital y frente a la Comisaria las emblemáticas instituciones que Griselda estaba poniendo en jaque. ¿Habrá que seguir por esa senda movilizadora, no solo para lograr justicia sino fundamentalmente el Esclarecimiento de este asesinato?. concluye la Red de Periodistas de Corrientes.

 


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