Testigos identificaron a Remus Tetu y Rodolfo Ponce como los conductores de la Triple A en Bahía Blanca EL JUEVES SERÁ LA PRÓXIMA AUDIENCIA TRANSMITIDA POR YOUTUBE

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Así calificaron al ex interventor de la Universidad Nacional del Sur y al ex diputado nacional en las audiencias celebradas las últimas semanas en el juicio a la organización paraestatal.

El juicio por los crímenes atribuidos a la Triple A en Bahía Blanca continuó con audiencias celebradas el 3 y 4 de diciembre. La próxima será este jueves, con la declaración de la directora del Archivo Provincial de la Memoria Claudia Bellingeri.

El debate, que puede seguirse en vivo por el canal de YouTube de la Universidad Nacional del Sur (UNS), tiene como imputados a Juan Carlos Curzio, Osvaldo Omar Pallero, Héctor Ángel Forcelli y Raúl Roberto Aceituno, a quienes se acusa de haber pertenecido a la organización criminal y, en el caso de Aceituno, de ser uno de los autores del asesinato del estudiante y militante estudiantil David Hover “Watu” Cilleruelo.

En la causa intervienen el fiscal general Miguel Ángel Palazzani, el fiscal ad hoc José Alberto Nebbia y el auxiliar fiscal Pablo Vicente Fermento. Como partes querellantes actúan Hijos Bahía Blanca, la familia de la víctima Luis Jesús García y la UNS.

“Nunca fuimos, no lo somos, ni jamás seremos iguales a ellos”

La audiencia del jueves 3 comenzó con la declaración del ex legislador pampeano Eduardo Alfredo Tindiglia, quien al tomar conocimiento del asesinato de Carlos Davit -también oriundo de la localidad de Guatraché-, se dispuso a investigar y a recopilar información respecto de su vida en Bahía Blanca, de los días previos y de la noche de su secuestro y posterior crimen. Contó que hizo más de 130 entrevistas, que le sirvieron para reconstruir no solo lo que había sucedido con su coterráneo, sino también con algunas otras de las víctimas de la Triple A bahiense como Alberto Bayarsky, Orlando Walker, Hugo Ardiles, el padre Carlos Dorñak y Fernando Alduvino.

Luego de su análisis, el testigo opinó que “como cabezas conductoras podemos hablar de (Rodolfo) Ponce, podemos hablar de (Remus) Tetu, claramente podemos hablar de complicidades, de posibles participaciones, porque es ingenuo pensar que esas bandas delictivas parapoliciales actuaban a cualquier hora del día o a la noche, sin que la policía se enterara. La policía local era la responsable de generar las zonas liberadas (…) Yo creo que la autoría intelectual y la inteligencia la hacían ellos claramente. Y por supuesto, dos actores más, uno es la Iglesia que hacía oídos sordos a todos los hechos de violencia que sufrían los curas tercermundistas, en particular el asesinato de Dorñak en el Juan XXIII y por supuesto la complicidad de La Nueva Provincia”.

«Claramente podemos hablar de complicidades, de posibles participaciones, porque es ingenuo pensar que esas bandas delictivas parapoliciales actuaban a cualquier hora del día o a la noche, sin que la policía se enterara», aseguró un testigo

Haciendo referencia al diputado nacional y secretario de la CGT de Bahía Blanca y al Rector Interventor de la Universidad Nacional del Sur, Ponce y Tetu, respectivamente, Tindiglia señaló que “lo de Tetu es un complemento a lo de Ponce. Claramente los dos condujeron esa estructura, esa organización criminal”. Luego profundizó detallando que “asume (Oscar) Ivanissevich como ministro de educación a nivel nacional, lo que se llamó la misión Ivanissevich, que tenía que ver con eliminar la infiltración marxista en la universidad. Y la persona ideal para ese cargo era Remus Tetu, por sus antecedentes y sus orígenes, había participado en organizaciones políticas fascistas, pro nazis…”.

Al culminar su declaración celebró la realización del juicio, la valentía y coraje de los integrantes del tribunal, del equipo de fiscales, de querellantes y de los testigos y concluyó: “Celebro también la posibilidad que tienen los acusados de recibir un juicio justo, como debe ser, en el marco del estado de derecho y en un gobierno democrático y que tengan la posibilidad de defenderse como debe ser, pero también remarcar que esta oportunidad hace años atrás no se las dieron a las víctimas…hace años atrás, las víctimas fueron amenazadas, las víctimas fueron secuestradas, las víctimas fueron torturadas, fueron masacradas, las víctimas fueron asesinadas, por eso ustedes, la justicia, el gobierno, las instituciones de la sociedad civil, la sociedad, nunca fuimos, no lo somos, ni jamás seremos iguales a ellos”.

En dicha jornada también declaró un estudiante de la Universidad Nacional del Sur en el tiempo de los hechos investigados y ex jugador de fútbol de varios clubes de la ciudad, quien había sido nombrado en una audiencia anterior por la historiadora Ana Belén Zapata. El testigo comenzó señalando que empezó en el año 73 la carrera de historia. “Además yo fui deportista, fui jugador de fútbol y en el ambiente del deporte, sobre todo en el ambiente del fútbol, se hacía mención a determinadas personas que eran parte de lo que vulgarmente se denominaba ‘la patota’ y los muchachos más grandes nos decían ‘de esos tipos hay que cuidarse porque son pesados’”, explicó. Agregó que recuerda haber visto tanto en lugares nocturnos como así también dentro de la Universidad a gente armada “que no había que ni pasarles cerca”.

Por otra parte, remarcó que en su época de estudiante en los paredones de Bahía Blanca había pintadas que decían concretamente que “la Triple A en Bahía Blanca son La Nueva Provincia, Ponce y la Marina”.

Terror, persecución psicológica y muertes rituales

En la audiencia del 4 de diciembre declaró Gregorio Diaz Dionis, el presidente de la organización internacional Equipo Nizkor, que en el período de los hechos investigados fue secretario general de ATUNS, el sindicato de empleados no docentes de la UNS.

El testigo relató que se exilió en 1975 porque su compañera quedó embarazada y un tío médico la previno de que “había instrucciones de que los niños de las personas con antecedentes políticos o como ella fueran secuestrados y que él le recomendaba que no tuviera al niño en Argentina”.

Antes de ello, tuvo una reunión como representante del sindicato en la Casa Rosada donde “nos avisan que la Marina quiere poner a Remus Tetu y nos explican bien quién es, que era un rumano, que estaba condenado a muerte en Rumania, que era de un grupo político nacionalsocialista, antisemita (…) Sabíamos que lo iban a terminar imponiendo. Desde el momento que entrara Remus Tetu sabíamos que iba a venir la represión no solo en Bahía Blanca sino también en las universidades y que en Bahía Blanca iba a haber muertos” según les manifestaron explícitamente en dicha reunión.

«Desde el momento que entrara Remus Tetu sabíamos que iba a venir la represión, no solo en Bahía Blanca, sino también en las universidades y que iba a haber muertos”, manifestó otro declarante en el juicio

Desde el exilio, Díaz Dionis -dentro del trabajo del Equipo Nizkor- pudo investigar y profundizar la relación de Remus Tetu con los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas. Recordó además la presencia junto a Remus Tetu, en la universidad, de personajes como los oficiales de inteligencia del ejército Raúl Guglielminetti y Leandro Sánchez Reisse.

Asimismo, refirió que la patota de la Triple A contaba con el apoyo de la Marina y de Prefectura. Estimo que por ello las “reuniones de trabajo” eran en “los cabarets de White”, lugares en donde bebían y le contaban a quienes estuvieran presentes las cosas que hacían en Bahía Blanca. Al respecto, dijo que “nosotros supimos de uno de los asesinatos que se cometieron en la universidad, dos días antes porque estaban borrachos y empezaron a contar a quién iban a matar”.

El testigo también dijo que Rodolfo Ponce llegó a ser Secretario General de la CGT porque contaba con el aval de la Marina. Aseguró que todos los integrantes de los sindicatos de la ciudad sabían esto, y que en la Base Naval le facilitaban las armas a la patota.

De acuerdo a sus estudios, el testigo relató que la finalidad de la Triple A era provocar el terror y la persecución psicológica. Completó diciendo que “las muertes son muertes rituales (…) Cuando dejan el rastro, es intencional, no es un error del guión, es la intención de esa operación (…) esas muertes rituales son para la guerra psicológica, para provocar el terror. La finalidad no es matar al tipo, es crear una muerte que produzca terror, que agarre a la población civil y las meta en sus casas, que todo el mundo tenga miedo de hablar”.

Antes de finalizar su declaración, exhibió un documento donde figuran las contrataciones a los miembros de la patota que hizo la Universidad Nacional del Sur para prestar servicios de seguridad y vigilancia. Al respecto, agregó que “si usted lo ve desde el derecho internacional eso era un grupo de exterminio y por lo tanto son responsables por acción o por omisión de todo lo que ocurrió. No necesito demostrar que ese señor que está aquí sentado mató a alguien. Si fue parte de ese grupo, es parte de una organización criminal, es responsable de los crímenes que cometió la organización criminal, desde el primero al último (…) los tipos que van a los grupos de tareas no se va a revelar el nombre nunca y nunca van a identificar los actos que ellos hacen (…) y tampoco van a decir quién era el que los comandaba (…) los nombres de esos tipos no se identifican nunca, es una prerrogativa que tienen por pertenecer al grupo de tareas”.

Por último, mostró otro documento en el que figuran todos los trabajadores no docentes de la universidad que fueron cesanteados por Remus Tetu, y sobre esto realizó una petición: “en cuanto a la Universidad del Sur, pedirle a las autoridades que reconozcan a las víctimas de esa época, que reincorporen a los no docentes aunque sea a título testimonial”.

FOTO DE PORTADA: A la izquierda el ex interventor de la UNS, Remus Tetu, quien fue mencionado por testigos como uno de los conductores de la Triple A en Bahía Blanca – Foto: Unidad Fiscal de DDHH de Bahía Blanca.


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